Publicado el 26 de abril de 2017 a las 10:15 am.

Una de las enfermedades que más ha dañado a la humanidad, es la malaria. Su tasa de transmisión es de las más altas en el mundo, debido a la picadura del mosquito del género Anopheles.

Ante este problema de salud pública, la Organización Mundial de la Salud (OMS), anunció que realizará el primer programa piloto de vacunación contra esta enfermedad para niños de Ghana, Kenya y Malawi.

La organización estima que esta vacuna podría salvar la vida de miles de personas que viven en el continente africano, que registra el 90 por ciento de los casos de malaria en el mundo.

Los niños que recibirán la vacuna, estarán en el rango entre los 17 meses hasta los cinco años de edad. Estos países fueron seleccionados para el programa piloto porque siguen registrando altas tasas de infección.

La vacuna, conocida como RTS,S, ha sido desarrollada para proteger a los niños del tipo de malaria más mortal causada por el parásito Plasmodium falciparum.

Tras las pruebas realizadas, este tratamiento ha sido el más eficaz, sin embargo, debe aplicarse cuatro veces para lograr efectividad.

Mary Hamel, portavoz de la OMS, explicó: “Esperamos que la vacunación comience a mediados de 2018 y usaremos estos programas pilotos para entender mejor cómo hacer llegar a los niños las cuatro dosis de las vacunas en un escenario real y para ver si la vacuna realmente puede tener un impacto en los casos graves de malaria y la mortalidad”.

Este año, la 10ª edición de los Premios Carlos Slim en Salud, ha otorgado el premio  Institución Excepcional, a la Red Centroamericana de Personas con VIH (REDCA+), que además de su trabajo con personas con VIH, realiza acciones relacionadas con los Mecanismos de Coordinación Regional para Tuberculosis y Malaria (MCR).

A su vez, el premio a Trayectoria en Investigación, fue para el Dr. José Sifuentes Osornio, director del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INCMyNSZ), el cual ha centrado su área de investigación en la tuberculosis y su interacción con otras enfermedades como la diabetes y el VIH.

Sus contribuciones han logrado mejorar las condiciones de atención de los pacientes con tuberculosis y modificar su tratamiento en América Latina, incidiendo de forma trascendental en la salud pública.