Publicado el 15 de junio de 2017 a las 12:37 pm.

Hermilo García Carrillo, de 20 años, recorre los 10 mil metros en 31.24 minutos. Para cualquier mortal este tiempo es inalcanzable, pero para este rarrámuri de Norogachi, comunidad de Guachochi, en Chihuahua, solo es parte de su preparación para llegar a los Olímpicos de Tokio 2020.

Su meta es llegar a la capital japonesa corriendo 10 kilómetros en no más de 28 minutos, ¡menos de 2.8 minutos por kilómetro! Aunque este tiempo no le asegura un lugar en el podio olímpico,  Hermilo confía en que éste sólo será el inicio de su trayectoria en los juegos.

En 2013 Hermilo conoció a Carlos Ortega, director técnico del programa de atletismo de Fundación Telmex, y después de varias pruebas fue seleccionado por Fundación Carlos Slim para recibir apoyo y convertirse en un atleta nacional.

A cuatro años del encuentro, el joven rarrámuri, que quiere ser licenciado en Educación Física, ha disminuido casi nueve minutos su tiempo en los 10 mil metros planos. Fue campeón de la Olimpiada Estatal en 2015 y 2016, además de triunfar en campeonatos estatales de atletismo y diversas carreras de 21 y 10 kilómetros.

Hermilo dice que empezó a correr de manera “profesional” desde los ocho años y por gusto desde que aprendió a caminar. Hoy corre con los Juegos Olímpicos en mente y para lograrlo todos los días entrena después del tele bachillerato, “yo corro porque me gusta correr, porque quiero llegar a las olimpiadas”, dice sonriente.

Hermilo ya ganó la primera edición de la Carrera Tarahumara de la Ciudad de México, organizada por The Home Depot y Fundación Tarahumara José A. Llaguno, en beneficio de más de 9 mil rarrámuris que forman parte de esta comunidad indígena.

Él, su papá, su hermano, quien llegó en segundo lugar, y otros 27 integrantes de esta etnia encabezaron la carrera en la que participaron 3 mil personas.

Fundación Carlos Slim, cuenta con diversos programas en apoyo al deporte que buscan desarrollar el talento de los jóvenes deportistas mexicanos a través de diferentes disciplinas. Estos programas también inculcan valores de vida como el trabajo en equipo, el compañerismo y el esfuerzo.

El objetivo es ofrecer a los jóvenes la oportunidad de practicar algún deporte alejándolos de las adcciones.