Publicado el 25 de noviembre de 2016 a las 12:23 pm.

La biblioteca personal del escritor, políglota, poeta, filósofo y teólogo Ernesto de la Peña fue donada al Centro de Estudios de Historia de México CARSO (CEHM) en Chimalistac, además de otros objetos personales del erudito.

“La última biblioteca que Ernesto tuvo en sus manos, los últimos libros que él hojeó se encuentran en estos más de 26 mil volúmenes que hoy fueron donados a la Fundación Carlos Slim por su viuda María LuisaTavernierseñaló Alfonso MirandaDirector General del Museo Soumaya.

“Ernesto para Todos” es el nombre que se le ha dado a este invaluable acervo cultural, que estará disponible a partir del 25 de noviembre de 9 a 18:00 hrs. de lunes a viernes en el CEHM.

Para comprender las dimensiones de la biblioteca que formó Ernesto de la Peña, habría que imaginar un archipiélago con 26 mil libros repartidos entre una decena de libreros, así como mil 112 discos de ópera y música clásica. Cada estante es una isla con tomos en el idioma original de cada autor: Shakespeare en inglés, Rabelais, Proust y Balzac en francés, Dante en italiano, y una infinidad de libros en chino, latín, griego y hebreo, pues este autor dominaba 17 idiomas y era capaz de leer en 17 más.

Ahora este santuario literario, ubicado al interior del CEHM, mostrará el gusto del maestro por la cocina y su gran afición por los autores franceses incluyendo su inclinación por temas como teología, religión, ocultismo y cábala.

Además, está el hecho de que condensa un número importante de libros sobre religión, “no por ser un creyente sino porque soy un buscador de respuestas”, declaraba abiertamente De la Peña. Lo cierto es que difícilmente una sola persona podría leer esta biblioteca donde transitan 30 idiomas, “aunque él mismo aclaraba que sólo leía, hablaba y escribía 17 idiomas, y los otros 13 únicamente los leía y comprendía”, recuerda Julio Sabines.

Un dato adicional es que un año antes de su muerte, De la Peña aprendió un nuevo idioma: el copto, utilizado en el Egipto correspondiente a la época de Alejandría. “El maestro lo aprendió en su último año de vida porque Roberto Sánchez Valencia, uno de sus mejores amigos, lo hablaba y entonces decidió estudiarlo”, cuenta Carmen Wack.

Dentro de sus libros de esoterismo, se abarca tarot, cábala, hermetismo, magia, ciencias ocultas, mitología persa, egipcia y grecolatina, así como el inaccesible “Diccionario de los Lugares Imaginarios”, uno de sus preferidos, donde pasaba horas entre distintas ciudades élficas y los lugares más extraños creados por J.R.R Tolkien.

El Centro de Estudios de Historia de México Carso de la Fundación Carlos Slim, fue creado en 1965, con el objetivo de recuperar obras impresas y documentales concernientes a la historia de México, desde la época virreinal hasta nuestros días. Cuenta con ochocientas mil piezas entre libros y manuscritos, así como cinco salones para albergar las colecciones más selectas.

Entre sus actividades se encuentran la publicación de catálogos tanto de la biblioteca como de su archivo para facilitar su consulta.

Su actual sede es un digno marco a tantos y tan variados libros y documentos del pasado mexicano en el sur de la ciudad de México, y ahora recibe el enorme acervo cultural de Ernesto de la Peña con la biblioteca Ernesto para Todos.

La viuda del maestro, escritora periodista y enóloga María Luisa Tavernier entregó la enorme colección al Lic. Carlos Slim Domit, que la noche de ayer asistió en representación de la Fundación Carlos Slim, acompañados entre otras personalidades por el poeta y ensayista Arturo Córdova y Sergio Vela, titular de CONACULTA.