Publicado el 15 de junio de 2017 a las 10:30 am.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agricultura y ganadería de los países en desarrollo son los más afectados por los desastres naturales.

El organismo señaló que a nivel mundial se perdieron alrededor de 93 mil millones de dólares en cultivos y ganado entre 2005 y 2014 debido a fenómenos naturales. En América Latina y el Caribe cada año se registran alrededor de 70 eventos climáticos extremos.

Una muestra del impacto de los desastres naturales en el sector agrícola y en la seguridad alimentaria, es que en el caso de la sequía, la agricultura recibió hasta el 80 por ciento de los daños en el mismo periodo, por lo que la reducción del impacto de los desastres sobre la agricultura es clave para proteger la seguridad alimentaria.

“El sector agrícola no sólo es una víctima, muy por el contrario es parte de la solución, y puede jugar un rol clave para la reducción del riesgo de desastres”, advirtió Anna Rocoy, Oficial de la FAO.

“Estamos promoviendo mayor acceso a tecnologías agrícolas mejoradas para reducir la vulnerabilidad y fortalecer la resiliencia de los medios de vida, lo que debe ser complementado con políticas públicas de impacto nacional”, agregó Ricoy.

La FAO busca incrementar la resiliencia de los medios de vida agrícolas, fundamentada en comprender el riesgo de desastres, fortalecer los mecanismos de gobernanza, invertir para la resiliencia a nivel local y mejorar la preparación para una respuesta oportuna y eficaz.

Fundación Carlos Slim realiza acciones de adaptación y mitigación para la conservación de la biodiversidad. Estos proyectos contribuyen a la Estrategia Nacional de Cambio Climático. La mayoría de los proyectos son desarrollados en áreas naturales protegidas federales, en apoyo a las acciones de manejo y conservación que realiza la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).