Publicado el 29 de junio de 2017 a las 4:58 pm.

La energía nuclear ha traído grandes avances en el mundo de la ciencia aplicada a la salud humana. Sin embargo, sus alcances e historia están vinculados directamente con su uso militar y su poder altamente destructivo.

Hablar de energía nuclear remite directamente a las bombas que fueron lanzadas el 6 y 9 de agosto sobre los territorios de Hiroshima y Nagasaki.

Ante las consecuentes pruebas nucleares realizadas durante la guerra fría. Diferentes organismos y naciones decidieron regular su uso para evitar que su desarrollo conllevara a una catástrofe nuclear.

Este mes se lleva a cabo la Conferencia 2017 de Ciencias y Tecnologías, que busca fortalecer la relación entre la comunidad de científicos y de autoridades para el cumplimiento del Tratado de la ONU de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT).

El Tratado de la ONU prohíbe las explosiones de este tipo en cualquier parte del mundo. Es importante porque impide a los países desarrollar bombas nucleares, y para los que ya las tienen, evitar que se vuelvan poderosas.

La reunión acogerá por primera vez a un grupo de jóvenes científicos que participan activamente de actividades para generar más conciencia sobre un mundo libre de armas nucleares.

Desde el año 1945 hasta 1996, se registraron más de 2.000 pruebas nucleares en el mundo, antes de que el Tratado de la ONU se abriera a la firma. En ese periodo, Estados Unidos fue el que condujo la mayoría de los ensayos, 1.032 en total, seguido por la Unión Soviética, Francia, el Reino Unido y China.

Un total de 180 naciones lo han firmado, de las cuales 164 lo han ratificado, incluidos tres Estados con poder nuclear: Francia, Rusia y el Reino Unido.

Los científicos utilizan estas tecnologías en otras ramas, como la observación de volcanes y témpanos de hielo. Además, para estudiar a mamíferos marinos, pronosticar el clima con meses de anticipación y para mejorar las estrategias de mitigación de desastres.