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Lee la noticiaCuando recibes tus resultados de laboratorio, es común que los números relacionados con el colesterol generen más preguntas que respuestas. ¿Qué diferencia hay entre el colesterol total, el colesterol LDL y el colesterol HDL? ¿Por qué uno se considera malo y el otro bueno? Entender lo que significan esas cifras es más sencillo de lo que parece y es fundamental para cuidar tu corazón a largo plazo.
Tener colesterol alto es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades del corazón, pero muchas personas no lo saben porque no produce molestias visibles. Por eso, hacerse análisis de sangre de forma regular es la única manera de detectar este desequilibrio antes de que cause daño.
El colesterol es una sustancia cerosa que se parece a la grasa que el propio cuerpo produce y que también obtiene de ciertos alimentos. Es necesario para fabricar hormonas, sales biliares y vitaminas. El problema no es su presencia en el organismo, sino la cantidad y el tipo de partículas que lo transportan a través de la sangre.
El colesterol alto se refiere específicamente al exceso de colesterol total, la suma de todas sus fracciones, o al exceso de colesterol LDL, la fracción que corresponde a las lipoproteínas de baja densidad que depositan grasa en las paredes de las arterias. Éste es el colesterol malo y hay que mantenerlo bajo. Por otra parte, el colesterol HDL, la fracción que corresponde a las lipoproteínas de alta densidad, recoge ese exceso y lo lleva al hígado para eliminarlo. Éste es el colesterol bueno y hay que mantenerlo alto. Mantener un equilibrio adecuado entre ambos es lo que realmente protege tus arterias y tu corazón.
Esta condición es conocida como el enemigo silencioso porque, en la mayoría de los casos, no duele ni se manifiesta de forma clara. En algunos casos pueden aparecer pequeños depósitos de grasa bajo la piel cerca de los ojos o en los tendones, pero esto no sucede en todas las personas. De hecho, solo sucede en una minoría. Lo que sí puede ocurrir, si no se atiende, son eventos cardiovasculares graves como derrames o infartos.
El colesterol alto puede coexistir con la obesidad, la hipertensión y la diabetes, incrementando significativamente el riesgo cardiovascular. Si tienes antecedentes familiares de enfermedades del corazón o de alguna de estas enfermedades, hacerte un perfil de lípidos al menos una vez al año es una decisión inteligente y preventiva.
Un resultado de colesterol total por debajo de 200 mg/dL o de colesterol LDL por debajo de 100 mg/dL se considera óptimo para la mayoría de las personas, mientra que el colesterol HDL idealmente debe estar por encima de 40 mg/dL en hombres y por encima de 50 mg/dL en mujeres, ya que cifras más bajas incrementan el riesgo cardiovascular.
Para manejar el colesterol alto de manera adecuada, es importante leer el resultado completo y no solo el número total. Cada fracción cuenta una historia diferente. Tu médicopuede orientarte sobre cuál requiere atención y cuál es el mejor plan para ti según tu historial y tu estado de salud.
El exceso de colesterol total o de colesterol LDL endurece y estrecha las arterias en un proceso llamado aterosclerosis. Esto reduce el flujo de sangre hacia el cerebro y el corazón, incrementando el riesgo de infartos. Cuando las arterias que envián sangre hacia las piernas se ven afectadas, puede desarrollarse enfermedad arterial periférica, que genera dolor al caminar y, conforme progresa, incluso compromete el andar.
Muchas de las complicaciones más graves del colesterol alto, son prevenibles si el diagnóstico se hace antes de que haya daño arterial importante. Por eso es tan valioso no esperar que aparezcan signos y síntomas para hacerse una revisión; la prevención siempre es menos costosa, en todos los sentidos, que el tratamiento de una complicación establecida.
La alimentación es el pilar más poderoso. Reducir las grasas saturadas presentes en carnes procesadas, mantequilla y frituras, y aumentar el consumo de fibra, frutas, verduras y grasas saludables como las del aguacate o el aceite de oliva, mejora los niveles de forma notable. Mover el cuerpo de manera regular eleva el colesterol HDL y contribuye a reducir el colesterol LDL.
El tratamiento para el colesterol alto puede incluir medicamentos cuando los cambios de estilo de vida no son suficientes por sí solos. Sin embargo, estos no sustituyen los hábitos saludables, sino que los complementan. Acudir a tu unidad de salud para que un profesional evalúe tu situación es el punto de partida para construir un plan que funcione para ti.
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