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Causas de las dislipidemias: ¿Qué tanto es genética y qué tanto son los hábitos?

No todos los desequilibrios en los lípidos de la sangre provienen de lo que se come. A veces el origen está en los genes, en otras enfermedades que ya están presentes o en la combinación de varios factores que actúan al mismo tiempo. Entender de dónde viene el problema es el primer paso para abordarlo de la manera más efectiva.

Las causas de las dislipidemias (colesterol y triglicéridos altos) son variadas y en muchos casos coexisten. Estas condiciones implican niveles anormales de lípidos en la sangre e incrementan considerablemente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Reconocer su origen ayuda a elegir el mejor abordaje para cada situación.

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Cuando las causas de las dislipidemias se heredan y no dependen de tus hábitos

En la minoría de los casos, el problema tiene una raíz genética. Las dislipidemias familiares son condiciones en las que el cuerpo no procesa correctamente ciertas grasas, sin importar la alimentación que se lleve. La hipercolesterolemia familiar, por ejemplo, puede hacer que el colesterol LDL esté elevado desde la infancia, incrementando el riesgo cardiovascular desde temprana edad.

 

Las causas de las dislipidemias de origen hereditario no siempre se descubren sin un estudio de laboratorio. Si tienes familiares que desarrollaron enfermedades del corazón a edad temprana o con colesterol muy elevado, es importante mencionárselo al médico que te atienda. Un perfil de lípidos puede detectar esta condición antes de que aparezcan signos y síntomas.

La alimentación como causa directa del desequilibrio lipídico

La dieta tiene un peso importante en los niveles de lípidos en sangre. El consumo frecuente de grasas saturadas, presentes en carnes procesadas, mantequilla y productos de pastelería, eleva el colesterol LDL. Los azúcares refinados y el alcohol, por su parte, disparan los triglicéridos de forma rápida y significativa.

 

Entre las causas de las dislipidemias relacionadas con la alimentación también se encuentra la falta de fibra en la dieta. La fibra soluble, presente en la avena, las legumbres y algunas frutas, ayuda a eliminar el exceso de colesterol a través del intestino. Ajustar los patrones de alimentación puede mejorar los niveles lipídicos de manera notable en pocas semanas.

Enfermedades que pueden alterar el metabolismo de los lípidos

La obesidad, la hipertensión, la diabetes y el hipotiroidismo son enfermedades que pueden alterar la manera en la que el cuerpo maneja los lípidos. También algunos medicamentos, como ciertos tratamientos para la presión o para condiciones autoinmunes, pueden modificar el perfil lipídico como efecto secundario, pero son necesarios.

 

Las dislipidemias de origen secundario requieren un manejo más específico. Tratar solo el colesterol y los triglicéridos sin atender la condición de fondo rara vez es suficiente a largo plazo. Por eso, el seguimiento con profesionales de la salud es clave para tener una visión completa del organismo y actuar sobre todas las causas presentes.

La falta de movimiento como parte de las causas de las dislipidemias

El movimiento regular tiene un efecto directo sobre el colesterol HDL, el que protege las arterias. Cuando se lleva una vida con poca actividad física, el colesterol HDL tiende a disminuir mientras que los triglicéridos pueden incrementarse. Este desequilibrio no necesita una condición genética ni una alimentación muy deficiente para presentarse.

 

Sumar más movimiento al día es una de las formas más accesibles de contrarrestar las causas de las dislipidemias. No hace falta un gimnasio ni rutinas intensas; caminar a paso moderado 30 minutos la mayoría de los días puede tener un impacto positivo y medible en el perfil de lípidos en pocas semanas.

Consecuencias de no detectar ni atender las dislipidemias pronto

Cuando se acumulan varios factores de riesgo sin atención, las consecuencias pueden ser serias. Las dislipidemias sin tratar contribuyen a la formación de placas en las arterias, lo que aumenta el riesgo de infartos en el cerebro y en el corazón. Detectar las causas a tiempo permite intervenir antes de que se genere un daño irreversible.

 

La gran mayoría de las causas de las dislipidemias son modificables y esa es una noticia alentadora. Cambiar la alimentación, moverte más y acudir a revisiones periódicas puede convertir un diagnóstico potencialmente grave en una condición manejable. Tomar acción hoy reduce de manera importante el riesgo de complicaciones a futuro.

 

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