Publicado el 2 de mayo de 2017 a las 4:00 pm.

Desde sus orígenes, el hombre siempre ha buscado y encontrado respuestas en el firmamento. Las civilizaciones más antiguas y “exitosas” debieron sus avances científicos al estudio y entendimiento de los astros.

Sin embargo, las actuales condiciones de vida impiden que cualquier persona que habite en una ciudad pueda observar con claridad las miles de estrellas que conforman la Vía Láctea.

José Franco, coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, lamentó que la luz que emiten las ciudades a través del alumbrado público, provoquen un brillo en el cielo que hace prácticamente imposible para las personas de cualquier edad observar el cielo.

Durante su conferencia: “Cosmovisión mesoamericana”, señaló la importancia que tuvo el estudio del cielo y la tierra, para las culturas que nos han precedido. Existieron grupos de nómadas que finalmente se asentaron y construyeron ciudades, gracias a su conocimiento perfeccionado a partir del cielo.

“Como ejemplo de la importancia que tiene la observación del cielo, las antiguas civilizaciones mesoamericanas desarrollaron hace miles de años los calendarios lunar y solar”.

La llamada contaminación lumínica, también afecta la investigación astronómica, por lo cual, han surgido diversas iniciativas que buscan proteger los cielos oscuros en algunos lugares del planeta.

El primer antecedente en México para salvaguardar las actividades del Observatorio Astronómico de San Pedro Mártir, en Ensenada, fue en el año de 1975. Una de la principales acciones fue contener el crecimiento poblacional en los alrededores del observatorio.

“Además de desarrollar los calendarios, la observación del cielo también tuvo una gran influencia en monumentos que actualmente se conocen como Stonehenge, con una edad estimada de tres mil 100 años y que se localiza en Reino Unido”, señaló el especialista.